Arch. Myriam B. Mahiques Curriculum Vitae

Saturday, May 22, 2010

The potato as an analogy for dwellings

The Potato Eaters. Van Gogh, 1885. The artist tried to emphasize that those people eating the potatoes in the lamp-light had dug the earth with their hands- Picture from Google images
The wheat harvest in the British Isles failed in 1794, sending the price of white bread beyond the reach of England’s poor. Food riots broke out, and with them a great debate over the potato that would rage, on and off, for half a century. The potato debate is recounted in Redcliffe Salaman’s 1949 volume, “ The History and Social Influence of the Potato”. This debate brought to the surface predictable English anxieties about class conflict and the “Irish problem”. But potato’s advocates argued that introducing it in England, would be a way to feed the poor.
Arthur Young, a respected agronomist, had traveled to Ireland and returned convinced that the potato was a “root of plenty”. The radical journalist William Cobbett also traveled to Ireland, yet he returned with a very different picture of the potato eaters. Cobbett argued that while it was true that the potato fed the Irish, it also impoverished them, by driving up the country’s population –from three million to eight million in less than a century-. The prolific potato allowed young Irishmen to marry earlier and support a larger family. This “damned root” (as Cobbett said in his articles) pulled the Irishman out of civilization and back down into the earth, gradually muddying the distinctions between man and beast, even man and root.
This is how he described the potato eater’s mud hut: “No windows at all;…the floor nothing but the bare earth; no chimney, but a hole at one end…surrounded by a few stones.” In Cobbett’s grim imagery, the Irish had themselves moved underground, joining their tubers in the mud.
English usually depicted the potato as mere food, primitive, unreconstructed, and lacking in any cultural resonance. Bread, on the other hand, was as leavened with meaning as it was with air. Like the potato, wheat begins in nature, but it is then transformed by culture; it symbolized civilization’s mastery of raw nature. A mere food thus became the substance of human and even spiritual communion, for there was also the old identification of bread with the body of Christ.

Reference.
Text adapted from “The Botany of Desire”, by Michael Pollan. Pages 203-204. USA, 2001

Friday, May 21, 2010

‘Cartographies of Time: A History of the Timeline’

Here is a book I´d like to have. From the New York Times -Books- I´ve downloaded the following paragraphs and pictures on the representation of time:
“Cartographies of Time,” published recently by Princeton Architectural Press, is an eye-popping record of the ways that mapmakers, chronologists, artists and others have tried to convey the passage of time visually.
This illustration from Lorenz Faust’s 1585 “Anatomia statuae Danielis” (Anatomy of Daniel’s statue), by an unknown artist, shows the rulers of the four great world monarchies on different parts of the armor, according to the historical scheme laid out by the biblical prophet Daniel. Each part of the statue’s body corresponds to a historical person or event. For example, Darius of Persia is located on the lung because Jews could breathe freely under his regime, while the sun-god-worshiping Roman emperor Heliogabalus, whose body was tossed into a sewer after he was deposed, is shown near “the exit from the rear.”
The 1840 “Catholic Ladder” was designed by a French Canadian Catholic priest named Francois Norbert Blanchet to teach basic Christian chronology and concepts to native peoples in the Pacific Northwest. The horizontal bars running up the middle represent the number of centuries since Creation, which is shown at the bottom using pictorial symbols for the sun, the stars and the earth. The detail at right shows the three crosses of Calvary and, above them, the founding of the Church.
The “Temple of Time,” created in 1846 by the pioneering American girls’ educator Emma Willard, draws on the tradition of Renaissance “memory theaters,” mnemonic devices that allowed people to memorize information by imagining it as architectural details in a three-dimensional mental space. The vertical columns represent centuries, with those on the right showing names of important figures from the Old World while those on the left show figures from the New World.

In her work “201 Days” (detail at left), the contemporary American artist Katie Lewis used pushpins to record the dates of everyday sensory events, whose synchronicities were then linked with thread. The result is an eerily abstracted portrait of her body over time. As Lewis has written, “My choice to use the body as a starting point aims to give visual form to physical sensations that are invisible to the eye and medical imaging, and only exist in the subjective realm.”

Patologías Constructivas en Escuelas de la Ciudad de Buenos Aires

La escuela Blas Parera, en Armenia y Paraguay, no tiene gas desde 2007. Foto de Emiliano Lasalvia para La Nación.
Ayer salió publicada una noticia en el diario argentino ¨La Nación¨, autora Julieta Molina: ¨Unas 30 escuelas porteñas no tienen gas¨. Según la nota
¨En 2008, a pocas semanas de haber asumido Pro en el gobierno porteño, se emprendió un Plan Integral de Adecuación de Edificios Escolares, cuyo elemento central era el acondicionamiento de la provisión de gas y calefacción. A más de dos años de lanzada la iniciativa, las obras paralizadas se suman y las soluciones precarias también.
El Ministerio de Educación porteño reconoció el problema, pero en menor escala: admitió una deuda con las empresas contratadas para hacer las obras, pero del 1,9% del presupuesto total; admitió que se reprogramaron algunas refacciones, pero aseguró que queda sólo una escuela sin gas en la ciudad.
Las cifras oficiales hablan de 715 "unidades educativas" en la ciudad, pero los edificios son menos, ya que en cada uno pueden funcionar varias "unidades".
"Hace más de dos años que comenzaron las obras, pero seguimos sin gas. En febrero dejaron de venir y la empresa Servigas explicó que era por falta de pago de parte del gobierno de la ciudad", dijo a LA NACION Andrea Diano, miembro de la cooperadora de la escuela 20 del distrito escolar 14.¨.........
A decir verdad no me extraña y quiero hacer pública esta cuestión de los problemas en los edificios de las escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires, lo que los arquitectos llamamos, como los médicos, ¨patologías¨.
En el año 2001, fui contratada, junto con otros arquitectos profesores de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de Buenos Aires, para hacer peritajes en escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires, sobre su estado edilicio. Un colega amigo, que trabajaba en la Municipalidad de Buenos Aires, me comentó que no era la primera vez que estas pericias se hacían. Hubo un relevamiento de escuelas en el gobierno anterior, hecho por personal de la Municipalidad de Buenos Aires, que el gobierno a cargo en el 2001, rechazaba, no por idoneidad de los peritajes, sino por cuestiones políticas. Así, el gobierno de turno, hizo un convenio con nuestra Facultad. El grupo de arquitectos a cargo, reclutó arquitectos que tuvieran experiencia en obras. Así fue como relevé una cantidad de escuelas, no recuerdo el número pero tal vez hayan sido unas cien. Cuando digo escuelas, también me refiero a lugares insólitos que eran utilizados para enseñanza de pequeños grupos, a veces de adultos, como cocinas (¡) de sociedades de fomento, una habitación en un hospital de enfermos mentales, etc, todos ellos reconocidos por el Ministerio de Educación.
Y lo que ví, deja a la falta de gas en un requerimiento mínimo. He visto paredes con fisuras estructurales graves, paredes electrificadas, aulas inundadas completamente, techos caídos, tableros de electricidad obsoletos, cielorrasos cayendo, patios con baldosas rotas que provocaban caídas, directoras que hacían un gran esfuerzo y otras que se escapaban cuando llegaba el perito arquitecto, porque se las acusaba de robo de los fondos de la cooperadora destinados a obras que nunca se llevaron a cabo. Luego, minucias, como pintura descascarada, pantallas de gas de las antiguas en las aulas (yo me crié en aulas con pantallitas y no me ahogué....), molduras históricas deterioradas, entre otros problemas.
El trabajo se pagó, con demoras, pero lo más lamentable es que luego de 9 años, no he sabido de soluciones efectivas. Se decía en el 2001, que los casos más severos serían los que recibirían fondos inmediatos del gobierno; los demás, esperarían su turno. Parece ser que muchos siguen esperando y tendré que preguntar a mis colegas en Buenos Aires si realmente los fondos urgentes fueron asignados, a marzo del 2004, estas pericias ya eran parte del pasado, una cantidad de papeles y fotos acumuladas en las oficinas de la Municipalidad de Buenos Aires. Realmente, frustrante. Si algún lector de este post sabe con certeza acerca del progreso de las obras tan esperadas, por favor, haga el comentario con referencias.
Para leer la nota completa

Descripción de las Fiestas Mayas, litografía de Carlos Pellegrini

Con el espíritu en las fiestas patrias, reproduzco hoy un breve texto sobre la descripción de la litografía de Carlos Pellegrini, de 1841, que nos muestra el uso del espacio público durante una antigua fiesta. Colección Bonifacio del Carril.
Carlos Pellegrini, padre del futuro presidente de la Argentina, era ingeniero. Llegó a Buenos Aires en 1828, desde Francia, contratado por el gobierno de Bernardino Rivadavia para hacer obras en el puerto de Buenos Aires que finalmente no realiza. “Ingeniero de obras frustradas”, según Bonifacio del Carril, se destacó como artista y pintor retratista. Es considerado el primer pintor edilicio de la ciudad de Buenos Aires, es decir, el primero en representar las edificaciones características de la “gran aldea”. Realizó numerosas obras sobre el solar histórico de la ciudad (los cuatro frentes de la Plaza de la Victoria, el Fuerte, la Catedral, las calles aledañas) así como también sobre la zona sur de la misma y las actividades que allí desarrollaban las personas (El Saladero y El Matadero, entre otras).
Pintó interiores de edificios públicos y privados, retratos de funcionarios y personalidades y se interesó por temas vinculados con la vida cotidiana y las costumbres tanto en el campo como en la ciudad y en relación con diversos grupos sociales.
En 1841 instaló una prensa litográfica en su casa y celebró un contrato con el propietario de la Litografía de las Artes, a través del cual se le hizo extensiva la licencia de publicación que dicho taller tenía. Así, en 1841, publicó Recuerdos del Río de le Plata, un álbum con veinte litografías entre las cuales se encuentran  Fiestas Mayas y El Retiro.
En su estudio Monumenta Iconográphica,19 Bonifacio del Carril considera que la obra Fiestas Mayas es complementaria de El Retiro, en tanto ambas tienen como motivo la celebración patriótica que evoca el 25 de mayo de 1810. Del Carril define las obras en los siguientes términos:
…durante la fiesta, los espacios públicos se convertían en ámbitos de sociabilidad donde se daba la conjunción de los dos mundos. En la ciudad criolla todos los estamentos sociales -urbanos y rurales- eran partícipes-espectadores de los diversos momentos de la fiesta popular, que transcurría en espacios simbólicos diferenciados, ya fueran centrales, como la Plaza de la Victoria, o periféricos, como el Bajo, o Retiro. La Plaza de la Victoria era ‘otra plaza’ al engalanarse para la fiesta patria. Se producía, entonces, una cualificación temporaria del ámbito:21 era puesta de relieve, el lugar se señalaba y circunscribía mediante el uso de arquitecturas ficticias. Allí la gente “decente” perteneciente a la ciudad se convertía en la principal protagonista, mientras los sectores populares, tanto urbanos como rurales, participaban en los divertimentos o eran meros espectadores de los actos cívicos (de carácter más solemne) organizados por los primeros. Paralelamente, la periferia nucleaba las actividades festivas relacionadas con el mundo rural. Allí los pobladores del campo demostraban las habilidades inherentes a su condición corriendo carreras de caballos de parejas (llamadas “cuadreras”) y de sortija (denominadas “cañas”). La gente acomodada de la ciudad se trasladaba, entonces, a estas zonas periféricas para admirar las destrezas tradicionales de ese otro mundo.
Referencia
Página del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

Wednesday, May 19, 2010

Selection of pictures at 3Form.com

MGM Cirque Du Soleil, Las Vegas
I´m showing today some pictures I´ve selected from 3 Form web page. 3 Form is a commercial trade mark for eco resin materials. There are different finishes and all of them are really nice to work in interior design. Specially in commercial buildings, scenographic architecture and lighting. I used it some times, and of course, it´s expensive compared to acrylics or plastics, but resin has a higher quality. I´m not advertising, just exposing some beautiful solutions.
MGM Cirque Du Soleil, Las Vegas
Adams Place
CalState Fullerton, California
Kaiser offices, California
Montclair Plaza
Smithonian Museum, Washington
Smithonian Museum, Washington
Trade Show Light Art
Urban Pastoral Hong Kong
Urbana Pastoral Hong Kong

Sunday, May 16, 2010

Huts, Environment and the Ceremony of Tea

Tea hut. Image from http://media-cdn.tripadvisor.com/

¨The customs and beliefs of the ambient of culture contribute to the meaning of foods, and reciprocally foods themselves contribute to the defining characteristics of a culture. The tea ceremony of Japan is a practice of Zen Buddhism and manifests (exemplifies) the values of that philosophy. It involves far more than just drinking tea, for the ceremony is a staged event that prescribes ideal qualities for the physical surroundings and for the utensils to be  used. It invites engagement with all the senses and and fosters meditation on the meaning of the experience. D. T. Suzuki describes the art of tea drinking in terms of the Zen value of simplicity. The hut for the ceremony is spare, nestled in a spot chosen for vegetation, view, water, wind. The preparation of the tea is unhurried; the tastes are delicate, indeed all the sensations surrounding the event are soft and harmonious. Here is Zen Master Takuan´s description of a tea ceremony:
Let us then construct a small room in a bamboo grove or under the trees, arrange streams and rocks and plant trees and bushes, while (inside the room) let us pile up charcoal, set a kettle, arrange flowers, and arrange in order the necessary tea utensils. And let all this be carried out in accordance with the idea that in this room we can enjoy the streams and rocks as we do the rivers and mountains in Nature, and appreciate the various moods and sentiments suggested by the snow, the moon, and the trees and flowers, as they go through the transformation of seasons, appearing and disappearing, blooming and withering. As visitors are greeted here with due reverence, we listen quietly to the boiling water in the kettle, which sounds like a breeze passing though the pine needles, and become oblivious of all worldly woes and worries.¨ (Carolyn Korsmeyer. The Meaning of Taste and the Taste of Meaning. In Arguing about Art. New York, 2004)

Floor plan of a tea hut. From http://www.myjapaneseteahouse.com/



The snow-covered mountain path 
Winding through the rocks 
Has come to its end; 
Here stands a hut, 
The master is all alone; 
No visitors he has, 
Nor are any expected.

Poem by Sen no Rikyū (1521-1591) 
From Exeas. Teaching materials and resources.

Make it Right. The results of Brad Pitt´s efforts to rebuild New Orleans

A typical New Orleans style

In December 3, 2007, The New York Times published about Brad Pitt’s efforts in New Orleans reconstruction.
13 Architecture firms were commissioned by him,  to help rebuild New Orleans’s impoverished Lower Ninth Ward, one of the neighborhoods hit hardest by Hurricane Katrina in 2005.
“ The project, called Make It Right, calls for building 150 affordable, environmentally sound houses over the next two years. In a telephone interview from New Orleans, where he plans to present the designs today, Mr. Pitt said the residents of the neighborhood had been homeless long enough. “They’re coming up on their third Christmas,” he said.
Mr. Pitt said he had been attached to New Orleans for more than a decade. “I’ve always had a fondness for this place — it’s like no other,” he said. “Seeing the frustration firsthand made me want to return the kindness this city has shown me.”
Rather than bemoan the slow pace of redevelopment in the Ninth Ward, Mr. Pitt said he decided to address the problem directly by teaming with William McDonough, the green design expert; Graft, a Los Angeles architecture firm; and Cherokee, an investment firm based in Raleigh, N.C., that specializes in sustainable redevelopment. John Williams of New Orleans is the executive architect for the project.” 


Three years after, I’ve read about this project, it seems one of  the houses that was not selected was the design by Morphosis. The reasons are not clear. But, maybe we need to remember that in 2005/6, Los Angeles Times was publishing most people were returning to their homes, they wanted them fixed, and there were communitarian works to upgrade the damaged structures. People wanted their old houses, no matter how. Remembrances, urban collective memories, probably those were the main reasons.
This year, I found a post by Kelsey Keith called “ Brad Pitt and the Trouble with Vernacular Architecture”, a critic about the actor trying to impose the modern Californian aesthetics to a community with roots in Africa and Haiti. The results, are not what he expected.
“The Make It Right team has commissioned influential modern architects Thom Mayne ofMorphosis, KieranTimberlake, Shigeru Ban) to reinterpret the vernacular tradition in the Lower Ninth Ward. And as modern architects, these firms do excellent work. However, when considered in the fabric of a community, the results can seem more like “individual sculptural objects rather than as part of an urban ensemble,” which makes for, as Labine argues, a “bad urbanism.” The new homes distract from the existing culture and building traditions of the very city they are being built to support.
And though modern design enthusiasts (of which, generally, I am one) have been quick to praise the project — which is building ‘em lean, mean, and green, after all — design professionals with ties to New Orleans are hesitant. The Times quotes James Dart, a New Orleans-born, New York-based architect who describes the houses as “alien, sometimes even insulting,” adding, “the biggest problem is that they are not grounded in the history of New Orleans architecture.” Local broker Jennifer Pearl chimes in: “Brad has the very best intentions. However, had he come here with houses that looked like what had been here before, he probably could have had four times, five times as many houses up by now.”
Judge it for yourself.
REFERENCES
Pictures by http://flavorwire.com/ and http://www.nytimes.com/2007/12/03/arts/design/03pitt.html
Make it Right
Brad Pitt Commissions Designs for New Orleans
By Robin Pogrebin . Published: December 3, 2007
Brad Pitt and the Trouble with Vernacular Architecture
http://flavorwire.com/87013/brad-pitt-and-the-trouble-with-vernacular-architecture

Saturday, May 15, 2010

Reproducción del Artículo: ¨En escena, hogares para envidiar¨

Por: Patrick Healy para The New York Times y Clarín. 12 de Mayo de 2010. Fotos publicadas en el artículo.
Viendo la nueva producción de Broadway de "Collected Stories", Bethany Millard se sintió transportada a una época libre y feliz en su vida, cuando vivía en Horatio Street en Greenwich Village a comienzos de los años '90. Un tipo de envidia melancólica se apoderó de ella, dijo, cuando vio a Ruth Steiner, el personaje principal, instalada en un departamento del Village con bibliotecas de más de tres metros de alto, muebles acogedores y curiosidades de buen gusto.
"En cuanto puse mis ojos en esa escenografía, pensé 'Quiero vivir ahí'", dijo Millard, integrante del directorio del Manhattan Theater Club, que produce la obra. Señaló que fue como trasladarse "a un mundo diferente en el Upper East Side" después de su casamiento.
"El departamento de Ruth era tan cálido y al mismo tiempo libresco. Hay días en que añoro esa vida intelectual del centro de la ciudad".
Codiciar propiedades es lo más parecido que tienen los neoyorquinos a un rasgo genético común, un ansia y una envidia compartidas por el metraje cuadrado y los planos de distribución de los vecinos, por las chimeneas con leña y las vistas al río. Casualmente, algunas de las muestras abiertas al público más cautivantes de estos días se realizan en los teatros de la ciudad, que esta temporada presentan más de una docena de obras y musicales importantes ambientados en departamentos de Nueva York.
Son en su mayoría espléndidos, diseñados por escenógrafos ganadores de premios Tony y se inspiran en algunos de los barrios más buscados, como el amplio loft en Williamsburg, Brooklyn, de la obra "Time Stands Still" presentada en Broadway este invierno. Y muchos están muy por encima del rango de precios de los personajes que los habitan, lo cual puede llegar a alimentar aún más la envidia del nido en los integrantes del público.
"No recuerdo cuándo fue la última vez que tuve tantos espectáculos que se desarrollaran en casas de neoyorquinos", dijo John Lee Beatty, que diseñó tres de esas casas en Broadway esta temporada para "Brighton Beach Memoirs", "The Royal Family" y "Time Stands Still".
Estas fantasías inmobiliarias van más allá de los toques arquitectónicos. Nadie en el escenario se preocupa por encontrar un lugar cerca de los mejores colegios, porque en estos mundos de ficción hay pocos niños. Los vecinos no son aburridos; está el médico chistoso siempre disponible (como en el musical "Promises, Promises") o los estudiantes universitarios relativamente tranquilos (como en la obra "Next Fall"). Y las tramas no tienen tiempo para perder en caños que filtran o la falta de estacionamiento en la calle.
"En muchas de estas obras los departamentos son espacios seguros para sus personajes. Un lugar para relajarse y amar, y no para dolores de cabeza", dijo Wilson Chin, el escenógrafo de "Next Fall".
El diseño de Beatty para "The Royal Family", ambientada en el lujoso departamento del East Side de los Cavendish, un clan teatral inspirado en los Barrymore, es la más lujosa de las moradas de Broadway de esta temporada. Más modestos, aunque cómodos, fueron los espacios comprimidos de las obras del Off Broadway "This" y "The Starry Messenger", y el ambiente único de US$86,50 por mes en el Upper West Side en "Promises, Promises", que está ambientado a comienzos de los años '60.
Viviendas más apretadas, aunque con un aire hogareño y habitable, fueron las residencias de Brooklyn de los Jerome en "Brighton Beach" y los Carbone de "Panorama desde el puente", ambientadas en los '50.
De alguna manera, fuerzan un poco la credibilidad el encantador departamento 3F de "Collected Stories" sin duda una mina de oro por un alquiler moderado para el personaje de Steiner, teniendo en cuenta sus ingresos como escritora  y la enorme mansión del musical "La Familia Addams", ambientado en Central Park.
En "Mr. and Mrs. Fitch" por su parte, un par de columnistas de chismes disfrutan de un "loft en dúplex suntuoso, ¿cómo diablos harán para pagarlo?", escribió Ben Brantley de The New York Times en su reseña sobre la producción.
(El escenógrafo de "Fitch", Allen Moyer, dijo que imaginó el departamento como "la ganga" donde Fitch aterrizó en los 70.) Varios de los escenógrafos de estas producciones comentaron que no aspiraban a reflejar la realidad exacta en sus representaciones de casas de Manhattan y Brooklyn, sino más bien a lograr esa especie de perturbación emocional celosa que pueden sentir los neoyorquinos por los alojamientos de sus amigos y vecinos.


"Terminé queriendo crear el ideal bohemio romántico de una casa del West Village", dijo Santo Loquasto, que creó el departamento de "Collected Stories" para la producción del Manhattan Theater Club, y que ha trabajado en varias películas de Woody Allen. "Parte del milagro del teatro es que la gente se sienta atraída por una ambientación que le evoque reacciones fuertes, buenas o malas." Para "Collected Stories", Loquasto tuvo que crear un departamento del Village donde Ruth, una aclamada cuentista, llevaba viviendo 31 años. Además de centenares de libros, desde "Las olas" de Virginia Woolf, y "París era ayer" de Janet Flanner hasta "El Judaísmo y la nueva mujer" de Sally Priesand, Loquasto salpicó las paredes y las bibliotecas con fotos de Susan Sontag y Samuel Beckett, grabados de Matisse y John Piper, y postales artísticas de librerías de museos. Adquirió un atractivo diván y sillas de cocina de roble en miniatura de Gloria Paul Antiques en Nyack, Nueva York; una lámpara de bronce de una feria americana; una docena de plantas para adornar dos ventanales; y coloridos azulejos campestres franceses para la pared de la cocina, que apenas son visibles para el público. El incómodo archivero de gran tamaño junto a la puerta es un regalo: aquí vive una neoyorquina sin espacio para guardar.
No solamente se exhiben casas cómodas, sino también espacios idealizados donde los neoyorquinos trabajan, como el estudio en el Bowery de los años 50 del pintor Mark Rothko en la obra "Red" en Broadway.
Después de ver una reciente función de "Red", Wade Schaming, un estudiante de posgrado de la Facultad de Artes Visuales, dijo que sintió una mezcla de envidia e incredulidad respecto del cavernoso taller de Rothko, donde el artista tiene un montón de espacio para emprender una serie de enormes murales. Schaming, por el contrario, trabaja en un estudio de 4 x 3 metros en la facultad, donde crea esculturas, dibujos y otras obras utilizando principalmente materiales encontrados y recolectados.
"A mí, como artista no establecido, me pareció poco realista al principio que me presentaran un taller con semejante espacio en Manhattan", dijo Schaming.
"Pero terminó sirviéndome de inspiración si uno tiene la pasión y el impulso y el ego y la ambición para crear arte, en la vida es posible llegar al punto de conseguir el espacio para crear una obra de semejante escala". "Aunque no sé si necesariamente será en Manhattan. Es más probable que sea en Brooklyn." Christopher Oram dijo que basó su escenografía para "Red" en el espacio enorme y multipropósito que tenía Rothko dentro de una vieja YMCA, en el 222 de Bowery "cuando era un callejón de mala fama no la joya inmobiliaria que Bowery es ahora".
"Varios artistas que vieron la obra dijeron lo increíble que es estar dentro del teatro en la butaca, oler el quemador de gas, sentir la pintura y la iluminación específica que requería Rothko", dijo Oram. "Creo que cuando alguien ve la obra, se siente estimulado por el proceso de la creación. Algún día, me gustaría tener un espacio así de grande para trabajar."

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