El Palais de Glace, en Buenos Aires. En su lamentable estado. Aquí he tenido el placer de exponer concursos con trabajos seleccionados de arquitectura, junto a mi esposo y colega, más otros colegas amigos. Tengo muy lindos recuerdos de esos días.
Leía la nota de Pablo Tomino para La Nación, sección Sociedad, y no lo podía creer. Me partió el alma ver nuestro patrimonio edilicio en semejantes condiciones, y pensaba si de pronto yo ya me he acostumbrado a vivir en un sistema distinto, donde las ciudades son limpias y la policía terriblemente estricta. Entonces, me cuesta mucho más aceptar este abandono, porque no todo es presupuesto, sino políticas de mantenimiento, o políticas, en general y sin distinción de partidos.
No sé en otros estados, la ciudad de New York está bastante sucia, pero al menos en California, si la policía ve a alguien pintando graffitis, esa persona va a la cárcel o es arrestada por unas horas y luego se la envía a trabajo comunitario más cursos, según la gravedad del delito. Por supuesto hay multas, además hay brigadas anti graffiti, de voluntarios que son entrenados para remover las pintadas con pericia, sin cometer la barbaridad que comenta Pablo en la nota, que han dejado los ladrillos expuestos de tanto rasquetear. Además, existen las hot line para graffiti y los vecinos pueden denunciar en cualquier momento. Los nuevos edificios públicos, deben ser pintados con pinturas anti graffiti. En conclusión, sumado a las multas por tirar basura, se pueden ver las parquizaciones hermosas, las veredas, las casas, todo muy bello. No debiera generalizar, porque el Este de Los Angeles es otra historia, y el sociólogo Mike Davis cuenta en uno de sus libros sobre la muerte de un muchacho chicano, que fue baleado por la policía, cuando pintaba una pared de Los Angeles junto con un amigo, esto fue hace muchos años ya, bajo tolerancia cero. Sin llegar a estos extremos, creo que nuestro sistema en Buenos Aires, tan superpoblado, debiera cambiar. No nos podemos deshacer de los inadaptados, pero al menos intentar educarlos con trabajo comunitario y talleres.

La pared lateral del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires. Contra esta pared, viven 9 personas. Aún recuerdo cuando íbamos a la confitería del parque, y de allí a visitar exposiciones y participar de conferencias. Caminábamos por el costado del edificio, sin toparnos con nadie....
También he visto homeless o gente sin techo caminando por San Francisco, y en otras ciudades, pero, se los lleva a campamentos de instalaciones semi fijas, con pequeñas habitaciones prefabricadas, como trailers, no se deja familias enteras en las calles, y la toma de terrenos no existe. NO SE PERMITE y así se evitan enfrentamientos, muertes e injusticias.
Dejo acá el link y unos párrafos de la nota. Hay cuatro fotos -lamentables- de las cuales sólo reproduzco dos. Y espero en unos meses poder hacer un post con la situación revertida.
¨Varios edificios de valor histórico de la ciudad, emblemáticos por su importancia arquitectónica, cultural y social, y que están al cuidado del gobierno nacional, muestran hoy un deterioro que es motivo de numerosas quejas. En la lista se apuntan desde el mismísimo Cabildo, desdibujado en su fachada con viejos grafitis, hasta el tradicional Palais de Glace, entre otros sitios desmejorados, como El Palacio de las Aguas, en Córdoba y Riobamba, y hasta la Secretaría de Cultura de la Nación, en la avenida Alvear 1690.
Por caso, el Palais de Glace, un histórico centro de exposiciones enclavado en el corazón de la Recoleta, tiene hoy un visible abandono. Y quedó en evidencia, más aún, en una zona en la que en los últimos dos años mejoró sensiblemente con la remodelación de la plaza Francia, donde se construyeron veredas y se sembró césped.
Paredes descascaradas, pintadas con grafitis y visibles parches de revoques de cemento, en tres caras de la estructura son los signos del abandono que muestra el Palais de Glace, que sólo conserva una aceptable imagen en su fachada, sobre la calle Posadas.¨...